Murcia ¡Que bonica eres!

Son muchos los viajes que nos han llevado a Murcia y es por ello que os vamos a presentar el viaje en forma de etapas.

Etapa 1:

La primera empezaría en Cieza, punto ideal para el inicio si venimos desde Madrid. En Cieza lo más espectacular es el castillo, no en si por el castillo del que quedan tres paredes escasas y llenas de grafitis, si no, por las vistas panorámicas que tienes desde la cima.

Se cuenta que gracias a su posición y los abundantes manantiales del emplazamiento, este cerro estuvo habitado desde la prehistoria.

El origen de este castillo es musulmán y justo debajo se situaba la medina Siyasa, que es uno de los yacimientos musulmanes más importantes de la península. Tras la conquista castellana se abandonó la medina y se fundó la actual Cieza, más cerca de la huerta, y el castillo quedó solo como fortificación defensiva, aunque 200 años más tarde fue destruido y no volvió a levantarse.

En 1477, 20 años mas tarde del abandono del castillo, cuentan que unos 50.000 soldados de las huestes granadinas tomaron la ciudad la Cieza y raptaron a toda la población del lugar, siendo el episodio más importante de la localidad que incluso aparece en su escudo que reza “Por cruzar la puente nos dieron la muerte” y que tuvo que ser repoblada por jumillanos.

Al bajar del castillo tuve la suerte de encontrarme una familia de cabras montesas a muy pocos metros.

Volvemos al parking que se sitúa en la Ermita de la Virgen del Buen Suceso.

De vuelta por Cieza damos un rápido paseo por el centro de ciudad, que da la casualidad que se llama calle paseo y desde donde tienen buenas vistas de las montañas aledañas.

Lógicamente antes de salir teníamos que alegrar la panza, acertamos de pleno comiendo en un pequeño restaurante que se llamaba el Cenáculo, un bacalao muy recomendable.

La siguiente parada es en el parque de las norias en Abaran. Esta tecnología data de época musulmana y se usaba para elevar el agua y regar las huertas. La Noria grande en concreto, que se encuentra en este parque, es la más grande de Europa y una de las más antiguas, ya que fue construida en 1802 y sigue funcionando. Además tienes un camino pegado al río en el que puedes visitar más norias cercanas del Segura.

Seguimos camino de Murcia y como no pasar por Archena y su famosa ermita muy cerca del balneario, pero la sorpresa es que estaba cerrado y no se podía acceder.

Pero bueno, ya que estamos allí algo habría que hacer, hay un cerro que se ve desde cualquier punto de Archena que es el cerro del Ope. Así que parriba que vamos. Una vez arriba hay como un bar o centro de interpretación abandonado y un paisaje que mezcla el barro rojo y la caliza, junto con vegetación de un clima semidesértico. También tienes vistas a toda la comarca y una ruta que pasa por allí que une distintos miradores. En este cerro de 276 metros de altura se han hallado datos de asentamientos de hace más de 4000 años.

Si está anocheciendo un buen lugar para ver la puesta de sol es el Cristo de Monteagudo, en una colina a la entrada de Murcia.

Situada sobre el Castillo del mismo nombre esta estatua fue construida en 1926 y pagada por los ricachones de Murcia. En 1936 en plena guerra civil el pueblo acordó derruirla e incluso querían que la demolición la pagasen los benefactores. El problema es que la voladura del cristo provocó que el castillo del SXII también se viese afectado. El actual cristo data de 1951.

Ya que estás allí y para terminar la noche puedes visitar el Taproom de Yakka que pilla cerquita.



Si como en nuestro caso el alojamiento lo tenemos en La Manga os proponemos estas dos etapas:

Etapa 2.

Esta sería la etapa acuática desde la Manga. Para poneros en situación antes de nada, La Manga está a tomar por culo de todo, da igual donde vayas que todo está lejos.

Es una lengua de tierra que divide dos mares, mide casi 20 kilómetros, así que cuanto más al fondo te vayas, más vacías estarán las playas, pero más tardaras luego en salir, date cuenta que si vas desde el km 18 tendrás que recorrer una calle, con sus semáforos, pasos de cebra... durante 18 km, lo que te puede llevar más de media hora salir de la manga si no hay tráfico.

En La Manga estas entre dos mares, el mar menor, un mar calenturiento, sin olas, poca arena y muy poco profundo, que por suerte ha pegado una gran mejoría respecto a los últimos años y el Mediterráneo, un mar más revuelto, con mucha más playa y de agua más fresca.


En esta ruta recomendamos una actividad acuática para empezar el día. Empezaríamos en el pueblo de El Portus, pasado Cartagena y anclada en la reserva de Cabo Tiñoso, con kilómetros de costa virgen y sin edificar.

En este punto cogemos el Kayak, nosotros lo hicimos con la empresa Portuskayak. Es muy importante leer la información antes de ir. La verdad que fui a ciegas sin leer nada y no eché ni zapatillas, ni nada, fui como quien va a pasar el día a la playa.

Remamos unos 4 km hasta llegar a Cala Aguilar y desde allí hay que subir semiescalando hasta la cueva a la que se desciende por una tirolina, que previamente han montado los chicos de Portus.

Ya en la cueva, que tiene una cavidad enorme puedes bajar al lago que mezcla agua dulce con agua marina y que tiene una salida al mar por un túnel de 40 metros y 12 metros de profundidad, la cual descartamos para salir. Al no haber leído nada, desconocía como íbamos a salir de allí, pero sospechaba que escalando, la forma ideal cuando vas en escarpines de playa y tienes vértigo, pero bueno, hemos venido a jugar.

La verdad que la escalada es corta y era la primera vez que me veía en la necesidad de escalar asegurado, las otras veces habían sido por necesidades del terreno pero sin asegurar y de verdad que lo de ir asegurado es todo un invento, mucho mejor sin el riesgo innecesario a morir.

Una vez fuera solo había que descender hasta la Cala y comer los bocatas que llevamos, para coger fuerzas para la vuelta y realizar el camino de vuelta en Kayak, esta vez con viento en contra y gran oleaje.

A la vuelta puedes para en Calblanque, es un parque natural con diversas playas vírgenes y dunas fósiles, también está la opción de planes tierra adentro, pero no es el caso en esta etapa acuática.

En temporada alta el acceso tiene que ser o en bus o andando. Tiene varias calas y como todos los sitios, cuanto más andes, más a gusto estarás. La playa de Calblanque es la principal, en la que te deja el bus, pero puedes andar e irte por ejemplo a playa Parreño y estar más tranquilo.

Otra opción es ir a las calas de Cabo de Palos, por alguna extraña razón, quizás sea porque no son de arena o que el acceso no es del todo cómodo y que tenemos la Manga al lado, no suelen estar muy concurridas.

Tienes un montón de calas, de las cuales las más visitadas son Calafría, Las Melvas, Reona y Flores, pero en cualquiera puedes estar a gusto. Son calas óptimas para hacer snorkel, tanto por el número de seres vivos que la habitan como por la tranquilidad y visibilidad de las aguas. Puedes encontrar pulpos, erizos, gobios de fuego, jureles, doradas…

También ya que estás allí puedes aprovechar para subir al faro y admirar el atardecer.

Para cenar hay muchas opciones, la zona principal de restaurantes está en el puerto deportivo y a diferencia de otras zonas de playa, no es un sacacuartos para turistas.

Nosotros entramos en Miramar con luces y sombras, la comida en general buena, el arroz de caldero, plato típico murciano y que debes de probar si vas a Murcia, salado en exceso. Pero lo peor son esas cositas fáciles de corregir como la actitud, pedimos un postre y cuando trajeron en el helado sospechamos que había frutos secos, algo peligroso con un alérgico en el grupo, a pesar de preguntarlo nos dijeron que no creían, sin asegurar nada. Como tenemos un poco de cabeza lo probó alguien no alérgico y si llevaba nueces. Al decírselo, con todo el respeto del mundo y advirtiendo por si volvía a pasar el camarero lejos de pedir disculpas su respuesta fue: “A pues no sé, como a mí me lo dan, yo no puedo saber que lleva” y al intentar explicarle la gravedad de una alergia alimentaria, se puso un pelín agresivo. Con lo fácil que es pedir perdón y tomar nota para futuras situaciones y curarte en salud a ti mismo y a tus clientes.

Así que para el postre al final nos fuimos a ver Sandra, una Couchsurfing cartagenera que justo trabajaba en la heladería Bico de Xeado y que nos enseñó parte de Cartagena.

También en otras ocasiones hemos probado otros restaurantes como el Pez Rojo, con una carta un poco más escasa pero completa y buena calidad, quizás el servicio un poco perdido, pero el responsable de sala es muy atento y sabe llevar bien los despistes de los camareros.

Sí que echamos muy en falta la presencia de una cerveza de calidad.

Después puedes aprovechar para ir hasta la Isla del Ciervo, una isla a la que puedes ir andando. ¿Y eso cómo? Pues muy fácil, sales de Playa Cavanna y llegas a un pequeño pico de la playa que se adentra en el mar menor, desde ahí sigues un sendero subacuático entre las algas y salvo que seas muy muy bajito, llegas sin mojarte el ombligo a la Isla. Una vez allí puedes subir a cualquiera de sus dos picos o cruzarla y llegar a la otra cara, pero al otro lado encontraras un porrón de embarcaciones recreativas que no sabemos muy bien que buscan allí.

A pesar que los atardeceres del mar menos son especiales recomendamos verlos desde los salinares del final de La Manga, a las que se accede por el famoso puente de la risa. Un puente ojival de mucha altura y muy peculiar que al subirle da entre risa y miedo.

Hay dos versiones de este nombre. La primera es porque al subirlo con el coche el peralte es tan grande que el vacío que produce en el estómago causa risa. La segunda y más aceptada cuenta que como la manga estaba desierta hasta 1962 y se construyó mucho, los albañiles decidieron subir el pico del puente para que mientras otros cruzaban, ellos miraban desde las obras cercanas y se reían de los saltos y sustos que daban los coches.


Etapa 3:

Si hemos venido a la Manga y no nos apetece un plan no acuático también tenemos opciones. La más cercana es Calblanque que además de tener las playas, también es un parque protegido en el que puedes caminar por senderos marcados alrededor de sus playas o subir los montes para disfrutar de sus panorámicas.

Lo más destacable de esta zona es la diversidad biológica de la zona y los endemismos, en muy pocos kilómetros puedes encontrar hábitats muy distintos. Se propuso como reserva de la biosfera por la importancia de esta zona para la conservación de especies pero como siempre, el poderoso caballero don dinero lo evitó, ya que fue mucho más importante el puerto de contenedores y las emisiones submarinas de aguas fecales en Cala Reona, así como otras actividades industriales de Cartagena que son incompatibles con la Reserva de la biosfera.

Un poquito más adelante encontramos la Batería de las Cenizas, una de las numerosas baterías que rodean la zona de Cartagena.

Es importante recordar que la historia de Cartagena viene definida por su estratégica posición, un puerto fácil de defender, con buenas conexiones mediterráneas y grandes recursos mineros.

Ya desde su fundación por el general Cartagineses Asdrúbal, Cartagena fue utilizada para el desembarco de tropas en las guerras púnicas. Desde entonces la historia de Cartagena ha sido un vaivén de épocas de bonanzas, crisis y guerras, destacando las más actuales, la revolución cantonal en la que en pleno SXIX, Cartagena consiguió la independencia durante 185 días e instauro normas como el divorcio, la supresión de pena de muerte o la educación laica, o la guerra civil donde fue uno de los bastiones republicanos. En ambas guerras la ciudad fue prácticamente destruida.

Dicho esto, estas baterías fueron proyectadas por Primo de Rivera, pero construidas a partir del 33, con lo cual fueron usadas por el bando republicano contra las tropas franquistas.

Son verdaderas obras de arte bélico para la época, con la tecnología más puntera y solo se usaron durante la guerra civil. Aun puedes visitar los vestigios de los enormes cañones y en la mayoría de baterías hay carteles donde te enseñan cómo funcionaba la batería.

Desde esta batería puedes bajar al pequeño pueblo de Portman, con sus salinas y la bonita playa de arena negra.

Muy cerca también está el pueblo minero de la Unión rodeado de minas y de edificios mineros abandonados que se pueden “visitar”. También tiene uno de los mercados más bonitos que he visto, el problema es que no tiene actividad.

Y como peculiaridad el lago rojo de Brunita, que no es más que un lago artificial, hecho con el agua de limpiar las minas, altamente contaminados y con tonos rojizos. Actualmente se encuentra cerrado y sin ningún acceso. Pero es curioso atravesar un camino lleno de desperdicios mineros, con texturas irregulares y olores peculiares.

Seguimos el Mediterráneo para llegar a la ya mencionada Cartagena. Lo primero que te encuentras al entrar es el submarino de Isaac Peral, pero vamos es una réplica enana en una rotonda, podemos pasarlo de largo sin problema.

En ese punto girando hacia la izquierda llegamos a las murallas, donde tienes un parque muy verde y el monumento a Patrulla Águila de San Javier.

Al fondo se encuentra el puerto, desde este punto es fácil ver varias de las baterías que rodean la ciudad y y comprenderás porque su conquista por mar es tan difícil.

Desde la siguiente entrada de la muralla en línea recta llegamos al bunker museo de la guerra civil. Es un museo muy interesante, sobre todo por las historias que cuenta de primera mano, por testigos y víctimas de la guerra. Mención especial al panel en el que muestra dos informes de un bombardeo, uno de cada bando y muestra cómo cambia la historia según quien la cuente.

Con la entrada te incluye el ascensor panorámico para subir al parque Torres, en el que te ahorras dar la vuelta para llegar y también la visita al castillo de la Concepción.

Está construido sobre la alcazaba musulmana que previamente se había construido sobre un templo romano. Su origen está en el nombramiento de Cartagena en la capital de la Castilla mediterránea por parte de Alfonso X el sabio.

El castillo, medio destruido estuvo a punto de ser derruido durante la primera república, pero Primo de Rivera decidió hacer una zona verde alrededor conocido como Parque Torres o de los cisnes cartaginenses, llamados patos en el resto de la península. En este parque también puedes encontrar un monumento a su fundador Asdrúbal.

Con suerte, si consigues no perderte en el laberinto del castillo, cosa que no conseguí y tuve que volver de nuevo al ascensor e ir por la ciudad, puedes llegar al teatro romano. Este teatro que se conserva bastante bien, fue construido en el 5 A.C. y para que nos hagamos una idea de la importancia de la ciudad en esa época, tenía un aforo de 7000 personas.

Como pasa con muchos de los restos de esta época fue descubierto por casualidad cuando iban a construir un centro de artesanía, ya que estaba ocultado por diversas capas de construcciones posteriores, una de ellas correspondía a la Catedral de Santa María la Mayor, la primera iglesia construida tras el dominio musulmán y en ruinas desde la Guerra Civil.

Continuamos la visita saliendo de las murallas y en el puerto nos encontramos con una escultura de una cola de ballena, sumergida en el agua y de tan solo 24 toneladas. Según dicen se hace porque las ballenas son muy fácilmente observable desde Cabo de Palos y Cabo Tiñoso, hombre fácil, fácil… os aseguro que si os quedáis una hora mirando el mar lo más seguro es que no veas ninguna, más bien se podría decir que es una ruta migratoria habitual.

Cerca también tenéis el único museo nacional de Murcia, Arqua y el museo naval que es gratuito. Aunque de momento no hemos visitado ninguno, aunque si me han recomendado muy mucho el Naval.

Para acabar la visita puedes caminar por las calles del centro y tomar una birra en el Beer Shooter, tomar unos michirones (guiso de unas habas gigantes murcianas) o algo de pescado en el Bar el faro, un pequeño bar local a la entrada de Cartagena.

En el sur de Cartagena tenemos el Faro y fuerte de Navidad así como la batería de Fajardo que se encuentra en muy buenas condiciones.

Después intentamos llegar al Castillo de la Atalaya sin éxito, así que decidimos ir a la Algameca Chica, es un poblado en una situación alegal, con casitas de construcción típica, que sobreviven de un antiguo pueblo pesquero y una vida muy de pueblo.

No hay agua corriente de red, ni electricidad pero si dos restaurantes que según me han contado hacen las delicias de cualquiera, en el margen derecho del barranco un musulmán con especialidad en tajines y te moruno y a la izquierda un murciano con un caldero de campeonato.

Otra actividad que hicimos en la ciudad, fue subir a otra de las baterías mejor conservadas, la batería de Roldan, a la que se accede desde el parque de Tentegorra. También visitamos la de Fajardo.



Etapa 4.

En esta ruta podemos salir desde Murcia e ir al Este. La primera visita sería en la bonita Sierra de Carrascoy. Para ello vamos hasta la murta y desde allí coger el camino a la Sierra y aparcar donde más rabia nos dé y sobre todo donde no estorbemos. Una vez allí caminamos hacia la cima que más nos guste, los caminos son bastante difícil de seguir y el atroche en la mejor forma de moverse, aunque puedes encontrarte puntos con alguna complicación técnica.

Llama la atención los pozos de unos 2 metros de diámetro y muchísimos metros de profundidad a los que se accede por un túnel en la base de la montaña y que no tengo ni idea de la función, supuse que sería algún tipo de pozo de nieve.

Muy importante, pero muy muy importante al volver para en la Tienda de Isabel y comprar embutidos, sobre todo morcón, espectacular.

Bajando hacia el sur nos encontramos otra de las sierras de Murcia, este más famosa, Sierra Espuña.

En mi recorrido empecé en la Santa o Santuario de Santa Eulalia. Este Santuario data de 1574 y es obra de los templarios de la Orden de Santiago.

En mi recorrido bajé hacia un mirador con una virgen y desde allí fui como por detrás del santuario. Al encontrarme con una carretera decidí girar a la izquierda, pero fue un error, ya que la mejor zona es cruzando esa carretera. Sin embargo subí hacia la montaña en cuyas faldas está este santuario. Sin camino y atrochando con mucho esfuerzo, llego arriba y me encuentro con la sorpresa de que justo arriba, en la otra cara hay una urbanización.

De todas formas el sitio merece la pena, nos cayeron unas gotas, algo no muy habitual en la zona y el olor de las plantas aromáticas del lugar, sobre todo el tomillo limonero era delicioso.

Desde allí, nos vamos a las minas de Mazarrón, como pasa en La Unión te encuentras con un paisaje casi marciano.

Los edificios llevan abandonados desde el 69, pero son minas explotadas desde la edad de bronce. La mayor razón del abandono es básicamente el agotamiento de los recursos, hierro, zinc, plomo, plata, cobre, alumbre y almagra han sido consumidos casi por completo.

Comimos allí cerquita, al tener cerrada la hostelería nos llevamos un menú de un pequeño barecito local que se llamaba Milan Magaña, comida casera y sabrosa.

Con fuerzas renovadas nos vamos al cabezo Castellar, es un gran peñasco que separa dos playas, que aparte de ser un lugar con unas vistas magnificas, tiene una gran relevancia histórica. Fue un importante puerto, sobre todo en la época fenicia, ya que se han encontrado muchas piezas de cerámica de la época. También fue usado por musulmanes.

Importante fueron los hallazgos que dan a entender que era un punto utilizado para fabricar salazones.

Después de haber disfrutado de los vientos del peñón seguimos rumbo sur, hacemos una rápida parada en la playa de los perros de Mazarrón para que se refresquen un poco y disfrutar con otros perritos.

Continuamos la marcha para visitar las gredas de Bolnuevo. Son unas formaciones de arenisca, que combinan una arcilla compuesta de microfósiles con arena. Las formas son tan curiosas como extrañas, ya que el desgaste normal de las rocas no suele dar esas líneas tan verticales e irregulares.

Nos vamos ahora hasta el extremo sur de Murcia, hasta la playa de los cocedores. Sobre esta playa hay una fuerte disputa, ya que geográficamente está en Murcia, pero el mantenimiento corre a cuenta del ayuntamiento de Pulpí, Almería.

La belleza y el nombre de esta playa reside en las formaciones rocosas de alrededor en las cuales en una cuevas se ubicaban en el pasado los cocederos de esparto, bajo mi punto de vista la belleza se ve superada por la gran masificación del sitio, no recomendable si buscas la tranquilidad de una cala alejada.

Ya que estamos aquí cruzamos a Pulpí para ver la Gran Geoda de Pulpí. La geoda visitable más grande del mundo, y la segunda más grande en general.

La entrada es de un precio moderado-caro, 22€, que no sería mucho, ni para quejarse, si no fuera por la práctica roñosa y rastrera que practican, en la que no te dejan hacer fotos pero ellos si pueden hacerte fotos, con un móvil normal y corriente y que luego te venden. Esta práctica no nos han permitido mostrar los lugares más curiosos de estas galerías mineras, como las antiguas botellas de cerveza que allí se encontraron u otras curiosidades del camino.

Es más bonito el camino y el caminar por una mina totalmente adecuada para visitantes que la geoda en sí, que también es muy interesante. En si la geoda es un gran roca en la que solo puedes meter la cabeza y por dentro esta llenita de cristales.

Con la entrada también tienes acceso al Castillo de San Juan de los Terreros, que más que castillo es una pequeña fortificación defensiva del 1764 sin mucho interés. Dentro y por un euro más tienes una visita virtual a la geoda. La verdad que muy conseguida y didáctica.


Etapa 5

En esta tapa saliendo de Murcia, recorremos el suroeste de la región.

Empezamos por algo que mientras circulábamos por la carretera nos llamó poderosamente la atención, Baños de Mula. Sinceramente esperaba encontrarme mulas bañándose en pozas, pero no, solo encontré los baños.

Es un pueblo lleno de baños de aguas termales, en el que la atención al público es algo muy murciano como reza el cartel que encontré: “Pasa al patio y da una voz, Mariano te atiende.”

Después de un paseo por el pueblo me encuentro con el dueño de la terraza del pozo, una hermosa terraza, que también tiene baño y alojamientos y me comento un poco la historia del pueblo desde la terraza del bar, desde donde se observa las pocas ruinas que quedan de la Almagra.

Es una antigua ciudad con asentamientos desde la prehistoria, luego fue ocupado por íberos, fenicios, romanos y musulmanes, siendo estos los últimos en poblarla. Luego con sus ruinas se crearon las poblaciones vecinas de Baños, Puebla y Mula. Es por eso que ya prácticamente no queda nada, aparte de que esta en terreno privado y nadie se ha molestado en hacer excavaciones, a pesar de que en el pasado fue un núcleo muy importante.

Un poquito más adelante nos encontramos el Castillo de Alcalá, una de las fortificaciones más antiguas de la región. Construido en un punto estratégico en lo alto de una sima vigila hasta 10 km a la redonda.

En el pueblo más cercano tenemos uno de los mejores restaurantes de Murcia. Se llama Bar de Juanjo y está en Puebla de Mula, su cocina mezcla lo moderno y lo tradicional y con unos precios muy económicos, nos pusimos como el quico y probamos un montón de cosas.

Además los dueños te hacen sentir como en casa, una maravilla, para repetir siempre que pase cerca.

Bien embuchados tiramos pa Mula, en la que tampoco vimos mulas, resulta que el nombre es posible que venga porque un rey moro dijo que entregaría la ciudad cuando la mula pariese (las mulas son estériles, de ahí la broma) y de ahí el nombre de Mula.

La primera visita es la oficina de turismo en la que se encuentra el museo de la ciudad, de entrada gratuita y muy didáctica. Ambos se encuentran dentro del convento de San Francisco.

Un paseo por las calles de Mula también es muy recomendable y andar hasta el Real Monasterio de la Encarnación. En este lugar tienen una reliquia, una espina de la corona de Cristo. ¿Qué como saben que justo es de esa corona? Pues eso ya ni idea, entra y pregunta.

También visitaría la casa pintada y el museo de arte íbero.

Sin salir del pueblo no podemos dejar de visitar el Castillo de los Vélez. Este castillo corona el pueblo y es visible desde casi cualquier punto.

Está cerrado y queda poco en pie, pero las vistas desde el son una pasada, incluso tuvimos la suerte de ver acercarse una tormenta eléctrica.

A diferencia de los castillos anteriores que eran causa de las guerras con los musulmanes, este es muy posterior y se construyó por la revuelta que los muleños hicieron contra el gobernante Pedro Fajardo y Chacón. Con este castillo pretendía la sumisión del pueblo, es más en la época en la que se construyó no se permitía la construcción de castillos y tuvo que hacer muchos chanchullos para su construcción, entre ellas falsificar una lápida romana. No he llegado a entender muy bien por qué, pero fue de vital importancia para la construcción del castillo.

Por ultimo dentro del término municipal de Mula tenemos la cueva de Antón. En esta cueva se han encontrado restos que demuestran que estuvo habitada desde la prehistoria, además al ser muy ancha, alta y tener buena ventilación y zonas de sol y sombra y estar muy cerquita del agua, era un sitio ideal para las comunidades prehistóricas.

El problema es que al hacer el pantano esta cueva ha quedado inundada y no se puede acceder a ella.

Terminada la visita de Mula, seguimos el camino hasta Inazares, cerca de la frontera entre Murcia, Almería y Granada. El objetivo es subir el pico más alto de Murcia, que es el Pico de los Obispos, muy cerca del que se creía que era el pico más alto el de los Revolcadores, pero recientes mediciones descubrieron que no era así.

La subida es larga, sin mucha dificultad técnica, pero muy larga. La senda está marcada, aunque en muchos puntos es difícil seguir el sendero.

El paisaje alterna frondosos bosques de árboles de hoja perenne con paisajes casi marcianos.

A la vuelta y con mucho hambre puedes cenar en el restaurante del pueblo, el Nogal. Muy buena calidad en sus platos, precios moderados, pero tiene el problema que llevan a cabo ese acto delictivo que es ponerte el pan sin preguntar y cobrártelo y que ni si quiera aparezca en carta. Eso sí, al menos el pan es de buena calidad.

En el siguiente día y desde allí podemos comenzar la visita por ir a la famosa ciudad de Caravaca, una ciudad con mucha historia. Esta habitada desde la prehistoria cosa que sabemos gracias a que en la cueva negra están los hallazgos europeos más antiguos del uso del fuego.

También hay un enterramiento de 1300 personas y 50 perros, curioso dato, de hace más de 2000 años.

Posteriormente fue muy importante en la reconquista, siendo encomendada la defensa de la ciudad a los templarios de la Orden de Santiago.

Los dos puntos más visitados de la ciudad son la basílica de la Vera cruz, templo barroco construido sobre una iglesia medieval en la que aseguraban que se guardaba un trozo de la cruz de Cristo y el templete, otro monumento también barroco.

Otro lugar con mucho encanto que visitar y menos conocido es Cehegin, al igual que otros puntos de la región estuvo habitada desde hace más de 4000 años, esto es sabido por la presencia de pinturas rupestres.

Sus tierras son muy fértiles y por ello, diferentes civilizaciones se fueron sucediendo en este emplazamiento. Fue habitada por pueblos argáricos, íberos, romanos y visigodos que la llamaban Begastri.

Tras la conquista musulmana, justo en frente de esta ciudad la tribu de los zehegíes construyeron otra ciudad, de donde nace el nombre de Cehegin.

En la reconquista vuelve a manos cristianas y durante mucho tiempo fue una de las plazas importantes de Murcia, todo ello se puede ver en los majestuosos edificios que existen en el pueblo, como el hospital, el palacio de los Fajardo o el ayuntamiento.

El pueblo tiene una ruta que te lleva por todos los edificios icónicos y además te los explica en distintos paneles. Puedes darte un paseíto entretenido y didáctico.

Desde allí vamos a Calasparra, la cuna del, bajo mi opinión, el mejor arroz del mundo, sin desmerecer a otros. Es un arroz distinto, de grano gordo y que absorbe muy bien los sabores de cualquier cosa que le añadas.

Pero antes de ponernos a tragar, un poco de pateo y disfrute visual. Primero paramos en cabezo negro, ¿Qué es cabezo negro? Un volcán, si un volcán en Murcia, quién lo iba a pensar.

Por la ignorancia del ser humano durante mucho tiempo fue una escombrera, por suerte ha sido recuperado. Fue un volcán submarino que debido al rápido enfriamiento de la lava crea unas formas peculiares.

Es pequeñito pero puedes entrar hasta el mismo cráter del volcán.