• Carlos Sanz Arranz

Frankfurt, salchichas y rascacielos

Actualizado: 23 de dic de 2020

Frankfurt de Meno es una ciudad financiera del norte de Alemania, uno de los destinos más baratos desde el aeropuerto de Barajas. Una vez en el aeropuerto es muy fácil viajar al centro, ya que hay autobuses gratuitos y líneas de tren.

El alojamiento en la ciudad es bastante caro, pero si rebuscas por Airbnb, algo aceptable puedes sacar. Eso sí, fuera del centro. Pero recomiendo los barrios de Sachsenhausen y sobre todo la zona de Brückenviertel, que están muy cerca del centro y tienen mucho ambiente, tiendas y restaurantes, ya que si vas a un barrio de residencial del norte prácticamente no tienes nada más que casas y casas.

Vamos a por la gastronomía: lo primero que llama la atención es que parece que en todos los restaurantes tienen la misma carta, los mismos platos y prácticamente los mismos precios.

Es bastante sencilla y no excesivamente jugosa. Destacan, como es lógico, las salchichas, el codillo, el costillar, el queso encebollado -que, básicamente, es queso fresco cortado en daditos con cebolla y distintas especias-, los huevos con salsa verde -que básicamente son eso, unos huevos cocidos cortados en láminas con una salsa verde-, y el chucrut.

Otra cosa que llama la atención es que a pesar de que tenemos en la mente Alemania como una de las cunas de la cerveza, esta ciudad prácticamente no tiene cultura cervecera, ya que es la capital del vino de manzana, como ellos lo llaman, o la sidra, si no nos queremos complicar.

Respecto a los lugares que visitamos en el mapa están:

· Conrad: Un típico restaurante turístico donde el personal viste con trajes regionales pero de muy buena calidad. Destacar sobre todo la salchicha de sangre.

· Frau Rauscher y Atschel son dos restaurantes típicos, con mesas alargadas de madera en las que te sientas al lado de desconocidos, el personal es muy amable y lo mejor es el ambiente, aunque se come bastante bien en los dos y son buenos sitios donde probar la sidra local.

· Naiv: La única cervecería que encontré, local de estilo industrial con 10 grifos distintos de cervezas alemanas, belgas y holandesas, y más de 100 referencias en botella.

· Puestos callejeros: puedes encontrar varias personas por el centro con un puesto portátil de salchichas que llevan colgando del cuerpo y con un paraguas encima. El puesto se mueve con ellos y aunque la comida es normal, es curioso ver estos puestos andantes.

· Universidad: Es, sin lugar a dudas, el mejor sitio donde comimos. Cierto es que llegamos allí porque nos perdimos y mucho, nos sentamos a descansar y vimos los platos que llevaba la gente y nos dio envidia. No me quedaron muy claros los precios, pero eran extremadamente baratos y había comida de todo tipo, desde pizzas hechas al momento que te preparaban delante de ti, hasta guisos, pescados que no abundan en la ciudad, pastas… y todo exquisito. Sé que es cutre, pero os aseguro que merece la pena.


Respecto a la visita turística la verdad que es una ciudad que no tiene nada, en un día la has visitado entera y no tiene nada espectacular.

De lo que más me gusto fue su skyline, tanto de día, para poder observar la altura de sus rascacielos, como de noche disfrutando de su iluminación.

Otra cosa que me encantó fue el Kleinmarkhalle, el típico mercado de abastos, muy limpio, ordenado, con verduras y frutas que jamás había visto y un montón de puestos de comida muy económicos.

También es digna de visita la rivera de los museos, aunque sólo sea por ver esos edificios señoriales seguidos a los lados del Meno. Pero si quieres entrar en todos prepara la billetera, otros edificios de interés son: el Main Tower, el Banco Central Europeo, el Alte Oper y la Biblioteca Nacional.

Otra cosa interesante de visitar son los puentes que cruzan el Meno, sobre todo el puente de hierro.

Lo mejor de Frankfurt es que está lleno de zonas verdes y puedes encontrar un parque con estanques. Prácticamente la zona centro está rodeada por varios parques encadenados. También podéis visitar el Palmengarten o Jardín Botánico, y sobre todo, el cementerio; si no estoy loco, en el cementerio es curioso ver a gente montando en bici o corriendo a través, pero lejos de ser un terreno lleno de mármol como estamos acostumbrados, es un lugar con árboles centenarios y cada tumba es una obra de arte de flores. Puedes ver ardillas cruzar por el camino y, salvando el yuyu que puede dar pasear entre muertos, es un lugar precioso.


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